Como superar la decepción por una amiga o amigo





Maica nos regala una de sus reflexiones ;) en este caso sobre la decepción con una amig@, que por la razón que fuera no estuvo a la altura de lo que esperábamos de el o ella. Una de las mejores reflexiones para asumir que no todos somos perfectos y que el perdón y la comprensión son aspectos que definen nuestra madurez interior. Maica lo ejemplifica con las relaciones que establecemos por medio del secreto y la confianza entre amigos. Pensamos que los amigos o parientes a los que hemos confesado algo muy intimo, tienen la obligación de responder con su silencio y discreción, pero cuando comprobamos con dolor que este silencio se ha roto, lo vivimos como una traición a nuestra confianza y no podemos ni pasarlo ni perdonarlo. Muchas relaciones se rompen por culpa de este tipo de "traiciones " , al margen de la sensación de falta de confianza ...nos queda una emoción negativa de recelo y dolor hacia nuestro amigo por no haber estado a la altura de lo que esperábamos de el o ella, entonces la pregunta pertinente que se hace Maica y que nos hacemos much@s sería ¿Tenemos derecho a exigir tanto a los demás?..

¿TENEMOS DERECHO A EXIGIR TANTO A LOS DEMÁS?


Dos amigas abrazadas estan tristes

El sábado por la tarde, mientras me tomaba una cerveza y practicaba unas de mis actividades favoritas, la observación, no puede evitar (ni tampoco quise), ser testigo de la discusión en la que se enzarzaron dos chicas que tomaban algo en la mesa de al lado. Llevaban un buen rato hablando de algo de interés para ambas, (los gestos, la atención que prestaban y la seriedad de sus rostros lo obviaban), cuando de repente comenzaron a discutir algo subido de tono, ambas se reprochaban falta de discreción, “tú eres mucho menos discreta que yo”, le replicaba una, “también tú me pareces poco discreta”, contestaba la otra. 


Durante un largo rato prosiguieron profesándose un puñado de recriminaciones, hasta que llego el silencio entre ellas. No puedo contaros como terminó aquella historia, pero lo que sí voy a hacer es exponeros las reflexiones a las que me llevo aquella escena: 

1º-¿Tenemos derecho a exigir a otra persona que sea discreta?

La discreción, al igual que muchos otros rasgos de nuestro carácter, son parte de nuestro “paquete de comportamientos”, los cuales toman forma por diferentes motivos: Vivencias, circunstancias, conflictos, etc.., al igual que nuestra manera de sumar o restarles importancia. Por ejemplo, una persona extremadamente introvertida no valora la discreción igual que una persona más extrovertida, o por lo menos, el umbral de lo que es o no discreto no estará nunca en el mismo lugar (conflictos). Tampoco lo valorarán de la misma manera una persona que haya vivido una situación determinada a otra que no la haya vivido (vivencia). Dicho lo cual, y abro aquí el debate, ¿si le contamos algo a una persona, tenemos derecho a pedirle que no lo cuente? Y en ese caso ¿tiene ella la obligación de no hacerlo? 

En mi modesta opinión, cada uno es libre de manejar la información como le apetezca, al igual que cada uno es libre de decir o callar lo que desee, es decir, somos (como siempre) responsables de ambas cosas. Si me cuentan un “secreto” y yo lo cuento a otra persona, creo con total sinceridad que nadie puede reprocharme nada, al igual que si me lo cuentan y no lo cuento a nadie, tampoco pueden reprochármelo, yo elijo, igual que tú elegiste contármelo. 

Puede que os parezca descabellado lo que os estoy diciendo, muchos pensareis que la lealtad y la discreción están por encima de todo y ese pensamiento es realmente loable, lástima que no sea cierto, al menos no lo es a largo plazo (salvo excepciones), antes o después, aquello que te contaron de forma confidencial, acabará sabiéndose, terminarás por contarlo a alguien, porque tengas más confianza, porque quieras desahogarte, porque quieras ponerlo como ejemplo, en fin, son miles las razones por las que puede ir a parar a los oídos de otr@, cuanto antes asumamos este concepto, antes dejaremos de sufrir. 

Si te cuento algo, porque me inspiras confianza para hacerlo, sólo quiero contártelo a ti, y decido correr el riesgo de que puedas contarlo, apuesto por ti, te suelto esta carga que llevo, y me hace mucho bien hacerlo, a partir de aquí, te libero de toda responsabilidad, sólo tú decides. Así es el juego. 

2º-¿Es necesario ofender a otros por nuestras decepciones?


Sea cual sea el motivo por cual te han decepcionado, tenemos derecho de reclamación a la otra persona? En el caso de que se trate de una persona de nuestro círculo más íntimo, cual es la línea que separa la confianza a la hora de expresarnos, con el respeto hacía nuestro semejante. Siempre he escuchado decir, que los buenos amigos se pueden decir cualquier cosa, que cuando hay confianza con otra persona se debe aclarar todo, también cosas tan absurdas como “quien bien te quiere te hará llorar”, todas y cada una de ellas me parecen sacadas del manual del “eterno enojado”, que busca justificar sus enfados con el resto. 

Creo que el “todo vale” no siempre vale, creo que a veces debemos hacer un examen de humildad, practicar algo muy sano llamado empatía, mirarnos en los ojos de nuestro interlocutor, como si fuera un espejo, os aseguro de que nos daremos cuenta que la decepción que sentimos no es responsabilidad de esa persona, es sólo responsabilidad nuestra, es una consecuencia de esperar que los demás sean y estén tal y como nosotros queremos , olvidándonos que cada sujeto tiene su vida y sus circunstancias, sus problemas, sus fracasos, sus decepciones, sus complejos, y un millón de cosas más. 

Es muy fácil, si algo no te gusta de una persona, analizalo, reflexiónalo, busca entender los motivos y las razones por las que ha tenido un comportamiento inapropiado para ti, y también de paso analiza y reflexiona tu comportamiento, si después de eso aún sigues pensando que estas decepcionado, decide si quieres seguir confiando o no. Así de simple. El enfado lleva consigo por lo menos una docena o más de emociones negativas, estas emociones hacen que nuestra frecuencia cardíaca caiga, que nuestro cerebro deje de segregar serotonina (hormona de la felicidad), y puede sembrar el caos en nuestra fisiología. ¿Vale la pena enfadarse tanto? 

 Mayca Mangel 

Los nudos emocionales no nos dejan avanzar hasta que no los conseguimos deshacer
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